Kata Ryufa I (Introducción) por Mario Ojeda
La responsabilidad de cuidarse.
Alertas, pre emergencias y otras suciedades.
Suspensión de la clase especial y de la clases de la mañana
Condolencias a Jorge Castellanos
Relato II ¿Quién le saca el collar al tigre?
Nuevos grados, cumpleaños y otras yerbas.
Felicitaciones a Francesca y Eduardo
Ukemi, Primer Seminario Intensivo Abierto
El regreso de los antiguos karatekas
Cuidándonos en el entrenamiento
Sacando cachureos me encontré esta foto e inmediatamente pensé al más puro estilo Duarte: ¡éramos tan flacos!
Y se me vinieron muchos recuerdos de tantos años atrás.
Mario siempre se caracterizó por tener una energía a toda prueba y sigue igual, lo que, como ya he mencionado otras veces, es envidiable . Creo que yo no sigo igual, me he puesto más gordo y menos paciente. Miro para atrás y me agoto de recordar todas las dificultades por las que hubo que pasar para lograr muchas de las cosas que hoy están al alcance de todos, especialmente en conocimientos. Al comienzo de las prácticas de karate todo era más secreto y se sabía menos por lo cual algunas personas trataban de hacer una especie de monopolio o "acaparamiento" del saber. Recuerdo a Manuel Suazo, gran diseñador y decorador, practicante de karate de los antiguos. El nos susurraba al oído: "tengo un libro de tal cosa", con el ánimo de despertar la curiosidad y la envidia de los pobres que no teníamos acceso en esa época a viajar y traer libros, películas y videos de diferentes artes marciales. Arturo Petit, pionero del Kempo Karate, (QEPD) tenía una gran biblioteca envidiada por muchos. Pero el conocimiento o el saber no estaba ahí, aunque si mucha información. Ahora está en internet por todos lados y en abundancia. Pero: ¿eso hace que los karatekas de hay sean mejores, sepan más?
Volviendo a los tiempos de la fotografía, recuerdo que todos teníamos más tiempo para entrenar, había clases todo el día, algunos entrenábamos todos los días de la semana incluídos los domingos. De esa manera se logró un nivel que ahora es dificil de alcanzar. Además éramos más aperrados, entrenábamos en cualquier lugar, con cualquier clima o tipo de piso, con apagones y protestas. Me parece que las ganas de avanzar y de lograr aprender y poder dominar algunos rudimentos del arte eran mayores. Hace poco me escribió Jenny y me hizo pensar en el tema del interés. Al parecer habían cosas que entendíamos de por sí, por ejemplo, que al entrenar el objetivo no era saber más técnicas sino que transformarnos a nosotros mismos. Tampoco era simplemente hacer ejercicio, lo que sin duda es muy saludable. Queríamos superarnos.
Hace algún tiempo retomó el entrenamiento Ramón Leiva, alumno de aquella época. Su avance me ha sorprendido, tiene una memoria de Doris, el personaje de Disney, pero con amnesia. Sin embargo se ha enderezado, adelgazado, mejorado su salud. Me da gusto verlo. Yo mismo que he comenzado esta temporada entrenando más me siento mejor y en poco tiempo he ido recuperando la elongación que había perdido fruto de una lesión.
Es indudable que no podemos volver atrás, estamos más viejos, tenemos más exigencias familiares y laborales, pero hay algo maravilloso en este sistema: al practicarlo nos renueva, física y mentalmente en la medida de nuestro esfuerzo. Espero en poco tiempo estar más delgado y más en forma, no como en la foto, pero de acuerdo a la edad y disfrutando los beneficios de la práctica.
Escrito el 21 de Marzo de 2010. Leído 4090 veces.
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